Y de pronto todo es irreal, como visto a través de un vidrio empañado o brumoso; igualito que en Los otros, ¿viste?, cuando el marido retorna de la guerra en formato fantasma para amargarle un poco más la vida-muerte a la pobre Nicole Kidman...
¡Ups! El televisor pegó un salto ante mis ojos. La casa estaba medio loca, pero lo de la tele era ya demasiado. Que el aparato hubiera decidido rebelarse justo cuando faltaban cinco minutos para que terminase el partido, finalizando el campeonato, era algo absolutamente inadmisible...
La mujer se echa sobre un lado de la cama, boca arriba, extendiendo las largas piernas en diagonal. Sus grandes senos permanecen erguidos. Es extremadamente blanca, como las sábanas; su piel jamás ha recibido la luz del sol...
Calor… Nadie sabe si por el agujero en la capa de ozono o por el efecto invernadero o por el calentamiento global o por todos esos asuntos juntos, el caso es que un calor agobiante atraviesa el final de la tarde de viernes en la que Alan retorna caminando de la escuela junto a dos compañeros que viven cerca, a pocas calles de su casa, ubicada doblando la siguiente esquina, a mitad de cuadra...
Cuando Ale se emperraba con algo, con cualquier cosa, no había forma de convencerla de lo contrario, ni siquiera de que pospusiese sus antojos para momentos más propicios. Así era ella: un caprichoso ángel de enormes tetas con alma de basilisco hidrofóbico; un espíritu tormentoso que solía emerger a la superficie ante las contrariedades. Ni más ni menos...